Hay escenas que estamos acostumbrados a ver y vivir día a día que no les prestamos atención, como ver en las mañanas a la vecina despedir a sus hijos cuando van al colegio, por poner un ejemplo. Recuerdo que antes, cuando me movilizaba en el transporte público, observaba a la gente que subía y a los peatonaes mientras pasaba el transporte, trataba de imaginar sus vidas, sus sueños, si en el futuro algunos se conocerían sin imaginar que una o más veces estuvieron en la misma movilidad, etc., había "algo" que me fascinaba que nunca traté de racionalizar simplemente lo vivía y ya. Ahora "imagino vidas" mucho menos que antes, pero gracias a este blog lo recordé, es curioso como maneras de sentir/percibir el mundo pueden parecerse tanto aunque nunca nos hayamos conocido y vivamos en lugares tan distintos, además que la otra persona pueda poner en palabras algo que no pudimos explicar.
Aquí el texto:
"Historias que caminan a paso firme, a paso lento, o casi corriendo.
Que suben y se sientan junto a otras…que se miran, que se sonríen o que ni siquiera se percatan entre sí.
Que descienden, que suben…a los ómnibus.
Historias sonrientes y serias, historias de pocos años y de muchos.
Rostros con huellas de lo vivido, y rostros en los que recién empiezan a marcarse los caminos.
Frenadas de arribo y aceleradas de partidas. Dos palomas por allí, moviéndose con naturalidad entre el bullicio.
Todos rostros distintos, como las historias que los tallan.
Unos llegan y otros parten y yo en este banco como fuera de ritmo pero consciente, mirando, llenándome de este movimiento y este transcurrir de los minutos mientras espero…espero que salgas y que vengas a mí, y contigo subirme a formar parte de este vagón de historias y compartir este pedazo en que la tuya y la mía son las mismas"
Que suben y se sientan junto a otras…que se miran, que se sonríen o que ni siquiera se percatan entre sí.
Que descienden, que suben…a los ómnibus.
Historias sonrientes y serias, historias de pocos años y de muchos.
Rostros con huellas de lo vivido, y rostros en los que recién empiezan a marcarse los caminos.
Frenadas de arribo y aceleradas de partidas. Dos palomas por allí, moviéndose con naturalidad entre el bullicio.
Todos rostros distintos, como las historias que los tallan.
Unos llegan y otros parten y yo en este banco como fuera de ritmo pero consciente, mirando, llenándome de este movimiento y este transcurrir de los minutos mientras espero…espero que salgas y que vengas a mí, y contigo subirme a formar parte de este vagón de historias y compartir este pedazo en que la tuya y la mía son las mismas"
0 comentarios:
Publicar un comentario en la entrada