Desde siempre me gustaron el movimiento y la velocidad. Cuando era niña, por la casa de los
abuelos, había una bajada terrible y yo
me mandaba con la bicicleta sin utilizar los frenos, tratando de doblar la
esquina al final, pero nunca pude voltear esa esquina porque siempre terminaba estrellándome, igual me
encantaba, era adictivo... algo parecido fue con los patines.
Ahora me siguen gustando el vértigo de las bajadas repentinas, las
pendientes fuertes, las curvas cerradas, las montañas rusas, columpios y
subibajas; me gustan la velocidad en autos, motos, bicis, patines; me gusta
correr, saltar, dar vueltas; me gustan el viento en la cara y las tormentas; también me gusta el agua sea de lluvia, piscina o mar . Sueño con esquiar y patinar
sobre hielo.
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